lunes, octubre 09, 2006

Suzuka 2.2: Desde mi territorio conquistado

Aunque el título podría ser: Una de esas tradiciones de otro país que nos fastidian.

En este caso, la tradición proviene de la fiesta del Ohanami (contemplación de los cerezos en flor). En dicha ocasión, que se produce cada primavera, un miembro de la familia, oficina o amigos se presenta a horas intempestivas con un plástico del tamaño adecuado a las personas que vayan a congregarse bajo los cerezos. Dicho individuo permanece allí horas hasta que llegan sus compañeros de fiesta. Luego se dedican a beber sin medida y a cantar con el karaoke portátil hasta bien entrada la noche.

Pues bien, este fin de semana pude comprobar como se aplica a un evento público de grandes dimensiones. Lo malo es que esta gente dejaba los plásticos del sábado al domingo. Vamos, el equivalente de España de estar uno solo en la cola de la disco o del cine y cuando te toca comprar entradas para todo un regimiento.

A mi esta costumbre me parece un abuso de la confianza en el otro. De que nadie va a coger el plastiquito y lo va a tirar a la basura (que casi estoy seguro que es lo que haríamos nosotros y además justamente).

El ejemplo práctico lo pude ver de primera mano con un plástico de estampado de pingüinos que tenía a mis espaldas. Pregunté a un señor que había justo detrás y me comentó que pertenecía a dos chicos. Dichos individuos al final no aparecieron pero a nadie se le ocurrió tomar su sitio. Todavía hoy se podría decir que tienen un sitio para dos guardado en el circuito de Suzuka.

Lo dicho, una pasada.

Frontera izquierda

Más allá de la reja

En todos los sitios hay colgaos

Frontera delantera de "ferraristas"

El susodicho plastiquito.