jueves, octubre 19, 2006

El fin de un sueño

EL fin de la fantasía de un buen Homestay. He tenido mala suerte con mi ¿familia? de homestay. Todo empezó desde cuando nada más llegar me dijeron que no tenían bici para mi y tuve que seguir alquilando la que tenía. Imprescindible si tenemos en cuenta que la casa está a media hora en bici desde la escuela.
Luego, aun siendo amables, se sucedieron las cosas extrañas. Yo tenía mi propia casa en en el jardín y sólo podía acercarme al salón-comedor (nada de ver el resto de la casa, por supuesto) a la hora del desayuno y de la cena.Tenía que entrar por la puerta de servicio.
No puse pegas a las hora fijadas para desayunar o cenar y comí de todo. Además, intenté hablar todo el rato con ellos. Al principio comían conmigo pero a los dos días estaba solo en compañía de la madre o del padre.
Este miercoles ya se hizo insoportable. ¡Desayuné solo! Y cuando pregunté acerca de la colada me dijeron que tenía que irme a una lavandería de monedas. Ah, y el papel higiénico también tenía que comprármelo yo. ¡Alucinante!
Al final una profesora me vio la cara desmejorada y un poco alicaída y se lo conté todo. Quedamos en que hablaría con la familia para ver si había alguna solución y no fue posible. Ellos pensaban que el homestay era una cosa y, obviamente por los resultados, yo pienso de otra forma. Aunque de todas formas cuando a mis profesoras y a la encargada del alojamiento les comentaba lo de la colada, lo flipaban.
Bueno, en definitiva, ya estoy recolocado en una casa inmensa yo solito. Las fotos las dejo para el siguiente post. Con video incluido.¡A seguir pa´lante!



El castillo inexpugnable


El jardín-frontera


Mi gueto