sábado, septiembre 23, 2006

Sancho y su rucio



Desde hace unos cuantos días me desplazo por todo Okazaki con esta maravilla de bicicleta. Aquí es la forma más cómoda de moverse, ya que casi todas las calles tienen su carril bici.

La circulación en Japón es muy curiosa. En un principio podríamos pensar, y yo lo hacía antes de considerar estos lares como mi casa, que todo llevaría un orden muy estricto, al igual que sus normas de comportamiento. Craso error. La única normativa: los vehículos a motor circulan por la izquierda.

Esto supone que tanto peatones como bicicletas comparten tanto el arcén, ya sea el izquierdo o el derecho indistíntamente, como el carril bici-acera. La acera como tal aquí no existe.

¿Y Don Quijote?



El resultado final es armonioso. Los coches no van muy rápido y todos somos respetuosos con los demás a la hora de ir en bicicleta.

Curioso pero cierto amiguitos.